
O de un asador shakespeariano como la copa de un pino. ¡Viva Getaria!

O de un asador shakespeariano como la copa de un pino. ¡Viva Getaria!

O de una distinguida cocina que esconde el tesoro del Capitán Garfio.

O de un un señorial y sobrio restaurante donde se rememoran grandes momentos.

O de cómo voltear la memoria culinaria con desparpajo.

O de aquella maravillosa cantinela: ¡ama, llévame a Igueldo!

La croqueta, reina de los fritos, es como el ser humano, capaz de lo mejor y lo peor.
