
“El mar tiene que entrar ya peinado», decía Chillida mientras las olas reventaban contra la rompiente.

“El mar tiene que entrar ya peinado», decía Chillida mientras las olas reventaban contra la rompiente.

O de una granja en las Landas donde darse el homenaje padre con mayúsculas.

O de la sonrisa de la Gioconda, un chef y su restorán de Ourense.
La cocina inmediata de una mujer con denso acento catalán, chorreante como aceite de oliva virgen.
El cerdo pío negro tiene andares propios de Pasarela Cibeles: Dios te salve, marrano.

En casa de Marcelo Tejedor fai un sol de carallo, Galicia caníbal, trularai!

Garrote Berasategui estrena su segunda estrella en el restorán de Barcelona.

O del lugar donde reencontrarse con la cocina en puro estado «Diógenes».
