
La cocina de los hermanos Roca es feliz y serena como pocas, ¡qué clase!

La cocina de los hermanos Roca es feliz y serena como pocas, ¡qué clase!

O de un precioso caserón donde puede jalarse el más delicioso de los gorrines asados.

O de un auténtico acorazado Potemkin, chef de raza que guisa con el puño alzado.

O del templo donde habita el sumo sacerdote de la gastronomía.

O de volar a Legasa en hidroavión si es menester; se lo compensarán.

O de un lugar donde zamparse la cocina más rotunda imaginada, auténtica modernidad estereofónica.

O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de un lugar donde perchas y cestos forman parte del utillaje de cocina más fundamental.
