
Un vino más intenso que el mismísimo entierro del Conde de Orgaz.

Un vino más intenso que el mismísimo entierro del Conde de Orgaz.

Un aceitico de oliva para remojar en él los pies, las hogazas de pan y hasta la cabeza.
La cocina inmediata de una mujer con denso acento catalán, chorreante como aceite de oliva virgen.
