
El bistró marinero de Christopher Coutanceau

El bistró marinero de Christopher Coutanceau

Una casa de comidas de muchísima solera

Un pequeño restorán de manual con un chef de categoría

El amigo Ipe es un sevillista buena gente, zampón y artista de la pista que solo se reconoce en esa gastronomía de fuste en la que comer bien consiste en acabar con problemas respiratorios en el vientre y listo.
Tiene una pandilla de tripones entre los que destaca el colega Isidro, un artista de la pista manipulando hígados de pato y haciendo terrinas que se ha puesto a elaborar patés y demás untes grasos con duende.

Cuando el tipo anda de copas, los cabrones de los colegas le llaman “Ghorgue”, así que ahí tienen a un sevillano elaborando conservas de nombre escandinavo, ¡a mamarla a Parla! Me gusta un huevo su paté de hígado de pollo porque es adictivo y desliza sobre el pan como la crema, elaborado con higadillos y pechuga de pollo, manteca de cerdo, vino, sal y pimienta.
Déjense de aguacate, humus y rúcula en el bocata o la tostada y atícenle al paté guarro como está mandado que nos quedan dos telediarios y ya llegan los misiles.
