
O de unos cocineros alegres, auténticos tipos «enxebres».

O de unos cocineros alegres, auténticos tipos «enxebres».

O de una carta llena de antojos mondos y lirondos.

O de la fascinante magia potagia que se produce en un barrio koxkero.

O de perseguir un sueño y emperrarse como un mulo hasta conseguirlo.

O de una tasca donostiarra que es como un mibu pero sin gilipolleces.
