
Un vino sin bobadas para descorchar y empujar asados, bocatas, guisos y calderetas.

Un vino sin bobadas para descorchar y empujar asados, bocatas, guisos y calderetas.

Cuidan que es un primor la relación del presente con el pasado, la tradición con el cambio.

Si tienes este roncito a mano pimplatelo aprisa, que nos quedan dos telediarios.

La cocina bondadosa, risueña, sencilla y sabrosa de Mikel Zuaznabar.

O de un vino que suena y sabe como las viejas canciones de Sinatra, todo un festival.

“El mar tiene que entrar ya peinado», decía Chillida mientras las olas reventaban contra la rompiente.

O de un caldo con auténtica impronta de la tierruca, con carácter de «ocioso trago».

O de una granja en las Landas donde darse el homenaje padre con mayúsculas.
