
O de una visita inexcusable y de un vino que es como un dandy riojano engominado, ¡chúpate ésa!

O de una visita inexcusable y de un vino que es como un dandy riojano engominado, ¡chúpate ésa!

O de la onza del pecado, rústica y demodé, que astilla en la boca como el cristal de Murano.

O de la sonrisa de la Gioconda, un chef y su restorán de Ourense.

Un vino más intenso que el mismísimo entierro del Conde de Orgaz.
La cocina inmediata de una mujer con denso acento catalán, chorreante como aceite de oliva virgen.

O de un vinazo del que dicen que hay que esperar un tiempo para pimplarlo, manda huevos.
El cerdo pío negro tiene andares propios de Pasarela Cibeles: Dios te salve, marrano.

O de un vermú que se bebe muy fácil, elegante y de precioso color, rico de pelotas.
