
La croqueta, reina de los fritos, es como el ser humano, capaz de lo mejor y lo peor.

La croqueta, reina de los fritos, es como el ser humano, capaz de lo mejor y lo peor.

Al este del edén, en los Pirineos atlánticos, guardan tesoros gastronómicos y un ritmo pausado de vida.

La cocina bondadosa, risueña, sencilla y sabrosa de Mikel Zuaznabar.

“El mar tiene que entrar ya peinado», decía Chillida mientras las olas reventaban contra la rompiente.

O de una granja en las Landas donde darse el homenaje padre con mayúsculas.

O del más florido de los escaparates posibles, lugar donde se te pegan los mocos sin remedio.
