
O de descorcharlo con un asado crujiente y ver a Dios todopoderoso.

O de descorcharlo con un asado crujiente y ver a Dios todopoderoso.

O de un asador ilustrado con pura esencia riojana.

O de la personalísima criatura de una mujer viajada y entusiasta como ninguna.

O del lugar donde la única religión que vale es la del fervor en los platos.

O de una bella durmiente que con un trago despierta vestida de pura grana.

O de un albariño macizorro, de buen año y trago fácil peligroso.

O del rosado más aristocrático del mercado, genio y figura hasta la sepultura.

O de los rusos más atómicos que uno pueda imaginar, como comer nubes del cielo.
