
O de un vino prieto que madurará como las cachas de Sofía Loren.

O de un vino prieto que madurará como las cachas de Sofía Loren.

O de un un señorial y sobrio restaurante donde se rememoran grandes momentos.

O de cómo nos gusta el vino con el pipiribipipi y con el baparabapapa.

Un vino sin bobadas para descorchar y empujar asados, bocatas, guisos y calderetas.

O de un vino que suena y sabe como las viejas canciones de Sinatra, todo un festival.

Con alpargatas, chorizo, vino y pan puede uno llegar hasta el Sudán.

O de una visita inexcusable y de un vino que es como un dandy riojano engominado, ¡chúpate ésa!

Un aceitico de oliva para remojar en él los pies, las hogazas de pan y hasta la cabeza.
