
O de lo que debía meter Barrabás en su fino bocata.

O de lo que debía meter Barrabás en su fino bocata.

O de cómo comerse el Urdaibai en dos bocados, zis, zas.

O de un vinaco que es rastro, huella y recuerdo.

O de una honrada casa de comidas que todo el mundo conoce.

O de un vino que de cotizar en bolsa traería de calle a todos los yayos.

O del verdadero Montseny en su salsa.

O de un asador en un particular Llobregat.

O de descorcharlo con un asado crujiente y ver a Dios todopoderoso.
