O del Bilbainismo gastronómico que vuela hasta el infinito y más allá.

O de un vino navarro para montarla parda en los próximos sanfermines.

O de cómo nos gusta el vino con el pipiribipipi y con el baparabapapa.

Al este del edén, en los Pirineos atlánticos, guardan tesoros gastronómicos y un ritmo pausado de vida.

Un vino sin bobadas para descorchar y empujar asados, bocatas, guisos y calderetas.

Cuidan que es un primor la relación del presente con el pasado, la tradición con el cambio.
