
La cocina de los hermanos Roca es feliz y serena como pocas, ¡qué clase!

La cocina de los hermanos Roca es feliz y serena como pocas, ¡qué clase!

O de un precioso caserón donde puede jalarse el más delicioso de los gorrines asados.

O de un mosaico digno de exhibirse en el museo del Louvre.

O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de un chef valiente al que acaban de dar su segunda y reluciente estrella Michelín.

O de un lugar donde se preocupan por la felicidad del comensal, ¡Dios guarde a Josefina!

O de cómo buscar chispazos e iluminarse la vida en la cocina.
