
O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de un chef valiente al que acaban de dar su segunda y reluciente estrella Michelín.

O de un lugar donde se preocupan por la felicidad del comensal, ¡Dios guarde a Josefina!

O de un vino que nos huele a la zarzamora de septiembre, ni más ni menos.

O de cómo disfruta un chef saltimbanqui entre viñedos.

O de un vino diez para enfrentarse al vino y, de paso, a un humeante guiso estofado.

O de una cocina de altos vuelos localizada en un entorno como de «La casa de la Pradera».

O de que ya están aquí las crónicas de Aldabe, en su octava entrega por fascículos.
