
O de un restaurante donde dejarse guiar.

O de un restaurante donde dejarse guiar.

O de un restaurante que lo regentan unos verdaderos castas.

O de un restaurante donde uno goza y se siente mejor atendido.

O de unos campeones del mundo, guisanderos como la copa de un pino.

O del vino que nos hubiéramos llevado, seguro, de descubrir América.
