
O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de un lugar donde perchas y cestos forman parte del utillaje de cocina más fundamental.

O de una golosina de suculencia fuera de lo normal, para ilustrar un bocata como Dios.

O de un vino sensual y ruidoso que es criatura bien rica.

O de que viva el ácido folclórico y todos sus muertos.

O de un lugar en la mismísima Torrelavega donde es obligado parar a jalar.

O de un lugar donde se preocupan por la felicidad del comensal, ¡Dios guarde a Josefina!

O de cómo disfruta un chef saltimbanqui entre viñedos.
