
O de un toque de Geijo como acompañamiento de un pollo en salsa blanca.

O de un toque de Geijo como acompañamiento de un pollo en salsa blanca.

O de un un señorial y sobrio restaurante donde se rememoran grandes momentos.

O de cómo voltear la memoria culinaria con desparpajo.

O de aquella maravillosa cantinela: ¡ama, llévame a Igueldo!
