
O de un vino capaz de bailar con las más «feas».

O de un vino capaz de bailar con las más «feas».

O de una perdición del diablo para todo quesero que se precie.

O de una segunda entrega de una crónica especiada y ardiente de Madrid.

O de la guarida que alíbaba y los 40 ladrones tienen en una trasera de la Gran Vía madrileña.

O de un chef de bandera, enamorado hasta el tuétano de la mejor comida japo.
