O de gozar de una suntuosidad palaciega de las mil y unas noches, ¡qué nivel Maribel!
11 de abril, 2011, 08:00

O de perseguir un sueño y emperrarse como un mulo hasta conseguirlo.

O de una tasca donostiarra que es como un mibu pero sin gilipolleces.

O de unos sabios «obreros» de los fogones.

O de un chef de bandera, enamorado hasta el tuétano de la mejor comida japo.

O del nuevo Yuste del siglo XXI, fuente de todo tipo de goces terrenales.

O de un imperio renovado que da de comer y beber con el mayor de los desparpajos posibles.

O de comer a mandíbula batiente y disfrutar como un enano a cada mordisco.
