
O de la auténtica energía cosmica que mueve el mundo.

O de la auténtica energía cosmica que mueve el mundo.

O de unas cervezas que ponen los bigotes en punta.

O del peligro de dejar de dar vueltas a un postre o abandonar la cuchara.

O de un picoteo de obispo sabio, que haberlos, haylos.

O del pan nuestro de cada día dánosle hoy y perdona nuestras ofensas…

O de las atómicas, terapeúticas y universales perversiones gastronómicas.

O de lo que debía meter Barrabás en su fino bocata.

O de una rareza bien suculenta, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.
