
O de latas pecaminosas que en los tiempos que corren se convierten en anatema.

O de latas pecaminosas que en los tiempos que corren se convierten en anatema.

O de un mejunje que está como para darse un masaje con él de cuerpo entero.

O de un matrimonio fetén: leche + bacterias.

O de una tienda tremendamente deliciosa, repleta de una lista de perdiciones sinfín.

O de la historia de un happy end distinto al de las peluquerías chinas.

O de la virtud de inventar para vivir, al estilo Matute.

O de «ten cuidado forastero, que éste te funde el paladar».
