
O de un imperio renovado que da de comer y beber con el mayor de los desparpajos posibles.

O de un imperio renovado que da de comer y beber con el mayor de los desparpajos posibles.

O de comer a mandíbula batiente y disfrutar como un enano a cada mordisco.

O de un local que es como una hermosa cabaretera apretada en carnes.

O de lo que hay que hacer mientras queden clásicos que «leer».

O del mejor restorán a este lado de la Zurriola, forastero.
