
O de uno de esos garitos sin trampa ni cartón, pero con mucha retranca.

O de uno de esos garitos sin trampa ni cartón, pero con mucha retranca.

O de la cabaretera más aclamada de cualquier tasca de postín, hermana de la tortilla, prima de la croqueta.

O de un bar de Majadahonda, vete y busca que preguntando se llega a Roma.

O de una golosina de las puras, que de lágrima tienen lo que te hacen llorar de gusto.

Brillat Savarin era un pelmazo, sí, pero escribió guapos relatos en su Fisiología.

Si te dio miedo, ración doble.

O de un vino joven y castizo, un primer retoño que gasta maneras bordelesas.

Da mal rollo el asuntito, ¡eh!
