O de un restaurante en el que el pescado y el marisco cobra todo su protagonismo.
18 de marzo, 2013, 08:00

O de un vermut para horas felices.

O de un vino sin bobadas.

O de un restaurante de romper la pana.

O de un turrón que está rico de pelotas.

O de un vino que nos pone cantidubi.

O de un lugar donde dejarse llevar.

O de una casa donde «volver al cole».
