
O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de un lugar en la mismísima Torrelavega donde es obligado parar a jalar.

O de un chef valiente al que acaban de dar su segunda y reluciente estrella Michelín.

O de un lugar donde se preocupan por la felicidad del comensal, ¡Dios guarde a Josefina!

O de los placeres escondidos en el fondo del horno del panadero más atómico del internete.

O de cómo disfruta un chef saltimbanqui entre viñedos.

O de un tipo de Jarandilla de la Vera que cocina y vive a lo ancho, con dos pelotas.

O de una cocina de altos vuelos localizada en un entorno como de «La casa de la Pradera».
