
O de un albariño singular que ha de servirse bien frío, casi helado.

O de un albariño singular que ha de servirse bien frío, casi helado.

O de una llamada que avisa de la captura de una «hembra» de precioso calibre.

O del lugar donde Dios creó, sin género de dudas, la fabada.

O de un tipo que hace casi de todo y todo bien. ¡Vaya tío!

O de un vino ardiente donde los haya que es puro poderío.

O de un envío de patatas-corazón con las que nos está obsequiando el viejo.

O de una combinación que nos lleva directos, y por el mejor atajo, hasta el infierno más perverso.

O de un restorán que es como una exquisita gran dama riojana.
