
O de un bastión de cocina vizcaína.

O de un bastión de cocina vizcaína.

O de un restaurante con la mesa más genuina y «gourmand».

O de un restaurante con mucho garrote.

O de un restaurante que es el templo de la lujuria.

O de una cocina con garra.

O de un tasco mítico que sigue en pie, adecentado y mejorado con creces.

O de un restaurante que da de comer al hambriento y de beber al sediento.
