
O de un tipo que empaqueta una «radio-fórmula» gastronómica estupenda.

O de un tipo que empaqueta una «radio-fórmula» gastronómica estupenda.

O del escenario perfecto para una de las pelis de José Luis Garci, en blanco y negro, of course.

O de Victor, el artista de la pista de las brasas, un tipo que jama con furia y curra como un bisonte.

O de un lugar como de película de Louis de Funès, en el que se celebra la vida y te lo pasas teta.

O de la crónica de un hartazgo y un feliz reencuentro anunciado.

O de un local que empezó a forjar su leyenda en 1941 y hoy es referencia number one.

O de que tras hacer historia, se puede seguir irradiando una luz del copetín.

O de un bar con una solera del carajo, reinaugurado el día que murió la mismísima Lola Flores.
