
O del auténtico refrigerio del verano, ¡ni refrescos ni mandangas!

O del auténtico refrigerio del verano, ¡ni refrescos ni mandangas!

O de estar tronado por los vinos y fardar con los amigotes de estar en la onda.

O de una tocineta que al morderla hace perder el sentío a quién se la jama en bocadillo.

O de una de las mejores morcillas del mundo mundial, con su sangre, su verdura y su sal.

O de un pescado de pellejo hermoso que nos ahúman para que metamos en fino bocadillo.

Una conserva de salsa de tomate de verdadero toma pan y moja.

Con alpargatas, chorizo, vino y pan puede uno llegar hasta el Sudán.
