
O de un caviar de erizo que sabe a manjar romano del César de turno.

O de un caviar de erizo que sabe a manjar romano del César de turno.

O de unos quesos que son una explosión para los sentidos.

O de unos embutidos con sabor y chicha de verdad.

O de unas conservas de las que no quedaran ni las migas.

O de un aceite gallego oliva virgen extra.

O de una casa donde «volver al cole».

O de un chocolate que es placer puro y duro.

O de un helado intenso y aterciopelado.
