
O de un vino que es como un electroshock, volcánico y denso, pura explosión mallorquina.

O de un vino que es como un electroshock, volcánico y denso, pura explosión mallorquina.

O de un Ribera más chulo que un ocho hecho a plumilla, elegante y distinguido como pocos.

O de un festival intenso de pequeños frutos rojos. Red revolution.

O de un vino que de ser mujer sería prieta y deslenguada como ninguna.

Un vino antídoto de la chicharra, para poner a tono el cuerpo jotero.

O de una birra «made in Oiartzun» que es la que pimpla Robert de Niro en casa.

O de un vino que da el mismo gustico en la pilila que un buen caramelo ácido.

O de someterse a un electroshock de mil estiletes punzantes y especiados.
