
O del escenario perfecto para una de las pelis de José Luis Garci, en blanco y negro, of course.

O del escenario perfecto para una de las pelis de José Luis Garci, en blanco y negro, of course.

O de un albariño distinguido y personal, revestido de barrica de la fina.

O de Victor, el artista de la pista de las brasas, un tipo que jama con furia y curra como un bisonte.

O de un vino que es como un electroshock, volcánico y denso, pura explosión mallorquina.

O de un capricho estival que por lo visto luce sus mejores galas también en invierno.

O de un lugar como de película de Louis de Funès, en el que se celebra la vida y te lo pasas teta.

O de un Ribera más chulo que un ocho hecho a plumilla, elegante y distinguido como pocos.

O de uno de los grandes manjares del verano que requiere guiso pausado.
