
De lo más atractivo y personal que hemos bebido en tiempo, muy pícaros estos de Matsu.

De lo más atractivo y personal que hemos bebido en tiempo, muy pícaros estos de Matsu.

O de un lugar donde zamparse la cocina más rotunda imaginada, auténtica modernidad estereofónica.

O de un vino que sólo con la nariz te hace dar la vuelta al mundo en un pis pas.

O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de que no se lo piensen, si los Reyes no han sido generosos, unten el roscón en este vino.

O de un lugar donde perchas y cestos forman parte del utillaje de cocina más fundamental.

O de un vino que se puede masticar en boca como un kilo de moras, navarrico hasta la faja.

O de una golosina de suculencia fuera de lo normal, para ilustrar un bocata como Dios.
