
O de ponga un haiku en su vida en forma de caldo concentrado.

O de ponga un haiku en su vida en forma de caldo concentrado.

O de que nos pierde irremediablemente lo bueno, ¡maldición!

O de unos campeones del mundo, guisanderos como la copa de un pino.

O de lo que siempre se acaba confesando a voces.

O de la robustez, concepto categórico y rotundo.

O de un aluvión de platos la mar de sugerentes a precio de ganga.

O de un vino fresco que apetece, untuoso, casi femenino.

O de descorcharlo con un plato de hinojos aliñados: el culmen del gozo sensual.
