
O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.

O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.

O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de un lugar en la mismísima Torrelavega donde es obligado parar a jalar.

O de un vino sin tapujos, para beberlo a sorbos muy cortos.

O de los placeres de un tipo de zancada larga que ama el vino hasta las trancas, sin mariconadas.

O de un vino hecho para paladar de titanes, puro graciano salvaje como los limones del Caribe.

O de un lugar donde se preocupan por la felicidad del comensal, ¡Dios guarde a Josefina!

O de un vino que nos huele a la zarzamora de septiembre, ni más ni menos.
