
O de un vino con aire mediterraneo.

O de un vino con aire mediterraneo.

O de un vino que brilla como un faro a medianoche.

O de ser albaceteño, joven y divertido.

O de un vino que nos pone cantidubi.

O de cuando el río suena…

O de que francamente está pelotudo.

O de un caldo de raza con potencia de Ferrari.

O de que nos pierde irremediablemente lo bueno, ¡maldición!
