
Sevilla es suelo fecundo lleno de tapas.
19 de octubre, 2015, 08:00

Sevilla es suelo fecundo lleno de tapas.

Cocina sin gilipolleces.

O de cocina vasco-andaluza.

O de un aceite que está que se sale.

O de unos molletes que no podrán dejar de comerlos.

O de un restaurante con la mesa más genuina y «gourmand».

O de unas regañas de un adictivo total.

O de unos bizcochos con los que se caerán de espaldas.
