
O de cómo comerse el Urdaibai en dos bocados, zis, zas.

O de cómo comerse el Urdaibai en dos bocados, zis, zas.

O de un vino que de cotizar en bolsa traería de calle a todos los yayos.

O de vivir con las botas puestas, un grito de guerra que nace de la entraña.

O de dos chavales que «reman» con soltura junto al río.
