
O de dos tipos valientes de veras, que esconden toneladas de arrojo y sana locura.

O de dos tipos valientes de veras, que esconden toneladas de arrojo y sana locura.

O de una reflexión sobre la modernidad a propósito de un queso mal guarnecido.

O de un pecaminoso tomate frito valenciano. Bueno de marearse.

O de las andanzas en los fogones de una cuadrilla de zampabollos sin cuartel.

O de un lugar que tiene el sabor de lo vivido escrito en sus muros. ¡Casi nada!



O de un chilango leído, comido y viajado como ninguno.
