
O de un pincho finolis que está más bueno que el copón.

O de un pincho finolis que está más bueno que el copón.

O de que las tascas están en peligro de extinción y que venga alguien y lo arregle.

De la alegría de cavar con buena pala, aunque sea una jodienda.

O de rendir honores a un recipiente arrinconado.

O de una receta que despierta primitivos instintos animales.

No digas que has perdido la fe mientras no te haya dejado el sentido del gusto.

Sólo el hombre común se conforma con los alimentos que el país puede ofrecerle.

O de un aceite esplendoroso para beberse a puro morro.
