
O de un precioso caserón donde puede jalarse el más delicioso de los gorrines asados.

O de un precioso caserón donde puede jalarse el más delicioso de los gorrines asados.

O de un mosaico digno de exhibirse en el museo del Louvre.

O de un auténtico acorazado Potemkin, chef de raza que guisa con el puño alzado.

O del templo donde habita el sumo sacerdote de la gastronomía.

O de los placeres de un galego más galego que un lacón con grelos, la lamprea y el pazo de Mariñán.

O del coloso en llamas versión vinazo de merlot elegante.

O de qué sabia debía de ser la tía Filomena, ¡pedazo de galletas se curró!

O de volar a Legasa en hidroavión si es menester; se lo compensarán.
