El cerdo pío negro tiene andares propios de Pasarela Cibeles: Dios te salve, marrano.
El cerdo pío negro tiene andares propios de Pasarela Cibeles: Dios te salve, marrano.

Un carnicero con oficio que tiene una vitrina más surtida y lucida que el Tiffany & Co.

O de un auténtico acorazado Potemkin, chef de raza que guisa con el puño alzado.

O de que viva el ácido folclórico y todos sus muertos.

O de Quercus, un país en continua metamorfosis, y de su singular «alcaide».

O de una combinación que nos lleva directos, y por el mejor atajo, hasta el infierno más perverso.

O de un lugar donde arden las brasas a toda máquina. ¡Es la guerra, más madera!

O de una llamada de auxilio como un campano, ¡sálvese quien pueda!
