
O del templo donde habita el sumo sacerdote de la gastronomía.

O del templo donde habita el sumo sacerdote de la gastronomía.

O de volar a Legasa en hidroavión si es menester; se lo compensarán.

O de un lugar donde zamparse la cocina más rotunda imaginada, auténtica modernidad estereofónica.

O los mismísimos placeres de un periodista al que su oficio le corre por las venas.

O de una culinaria al límite, fronteriza, explosiva y mestiza como ninguna.

O de un lugar donde perchas y cestos forman parte del utillaje de cocina más fundamental.

O de que viva el ácido folclórico y todos sus muertos.

O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.
