
O de las respuestas de una típica «consumidora pro nobis», sin pecado concebida.

O de las respuestas de una típica «consumidora pro nobis», sin pecado concebida.

O de un vino que es como un electroshock, volcánico y denso, pura explosión mallorquina.

O de un capricho estival que por lo visto luce sus mejores galas también en invierno.

O de un lugar como de película de Louis de Funès, en el que se celebra la vida y te lo pasas teta.

O de la crónica de un hartazgo y un feliz reencuentro anunciado.

O de un tipo que escribe como «El Fundi» coloca banderillas, con cojones y un palo mirando a Cuenca.

O de un Ribera más chulo que un ocho hecho a plumilla, elegante y distinguido como pocos.

O de uno de los grandes manjares del verano que requiere guiso pausado.
