
O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.

O del tipo con más garrote que he conocido jamás de los jamases.

O de que una vez muera Alon Ruvalcaba, seguirá gimiendo la cocina en el interior de su esqueleto.

O de un blanco que te lo pimplas feliz con un buen pescado a la parrilla.

O de una guía centenaria, el niño de San Ildefonso de cada noviembre.

O de un lugar en la mismísima Torrelavega donde es obligado parar a jalar.

O de los colores de un mes de noviembre que ya pasó a la historia.

O de un tipo de extrema derecha que se reconcilia con los derechos civiles después del segundo café.

O de un vino sin tapujos, para beberlo a sorbos muy cortos.
