
O de un SOS que lanza Rosa a los cuatro vientos desde Hondarribia.

O de un SOS que lanza Rosa a los cuatro vientos desde Hondarribia.

O de otra criatura que nos alumbra esta primavera.

O de que vivan los neonatos, ¡sobre todo sin son rojizos!

O de una tienda tremendamente deliciosa, repleta de una lista de perdiciones sinfín.

O de un lugar que no se parece en nada al «mundo de los escomendrijos».
