
O de unas empanadas que son bocado «antimorriña».

O de unas empanadas que son bocado «antimorriña».

O de un vino con cuerpo y casta.

O de un restaurante que tiene la pasión como guía.

O del mejor de los antídotos ante tanto recorte, mal rollo y pesimismo generalizado.

O de un txakoli con final redondo.

O de un vino al más puro estilo riojano.

O de un restaurante de inspiración oriental en las que se siente la sabrosura local.
