
O del lugar donde Dios creó, sin género de dudas, la fabada.

O del lugar donde Dios creó, sin género de dudas, la fabada.

O de un restorán que es como una exquisita gran dama riojana.

O del sublime empeño de cumplir un viejo deseo familiar.

O de un restorán sin huerta donde se cocina con swing y a la brava.

O de un lugar donde arden las brasas a toda máquina. ¡Es la guerra, más madera!

O de un tipo que empaqueta una «radio-fórmula» gastronómica estupenda.

O del escenario perfecto para una de las pelis de José Luis Garci, en blanco y negro, of course.

O de Victor, el artista de la pista de las brasas, un tipo que jama con furia y curra como un bisonte.
