
O de todo un Pegaso de alas granadas, con potencia «de 0 a 1000» en tres segundos.

O de todo un Pegaso de alas granadas, con potencia «de 0 a 1000» en tres segundos.

O de un vino que hechiza a primera vista y atrapa como una mujer pantera.

O del rosado más aristocrático del mercado, genio y figura hasta la sepultura.

O de un vino prieto que madurará como las cachas de Sofía Loren.

O de una fusión de mora, fresa o cereza para lograr el antídoto perfecto.

O de un toque de Geijo como acompañamiento de un pollo en salsa blanca.

O de un caldo de corte clásico al gusto de variopinta clientela.

O de un champagne rosado que es la tentación embotellada.
