
O de una bodega «Folletiana», ¡toma del frasco, carrasco!

O de una bodega «Folletiana», ¡toma del frasco, carrasco!

O de un vino de felices expectativas, que diría el más cursi de los sumillers.

O de un vino toledano por los cuatro costados con hermoso apelativo de costurera antigua.

O de una resurrección de corte terrenal.

O de abrirlo con una perdiz estofada y pimplárselo en menos tiempo que un cosaco.

O de un caldo con nombre de año en el que sucedió algo gordo.

O de un vino que ha viajado casi tanto como Willy Fog.

O de pimplárselo con un sashimi, ñaca ñaca, la cigala…
